0c

19/10/06

Cannabis y otros defectos

3c
Ayer volvía a aparecer en televisión la maquinaria en contra del consumo de cannabis . Como cada vez que ocurre, cantidades ingentes de información sesgada e incierta apareció en antena. Dicen que la percepción de que no es una droga crece entre los jóvenes…pero ¿y la del alcohol? Ya no por los jóvenes sinó por el resto de víctimas sociales alcoholizadas. Sin embargo, de una cuestión hay que percatarse; el hecho de que cada vez más chavales jóvenes consuman hachís o maría es un dato a tener en cuenta, más por el hecho de que sí, es una droga, una más, y que además es suministrada sin ningún tipo de control (es lo que tiene al ser ilegal) con los prejuicios que evidentemente puede eso acarrear. Pero el tema es otro (odio poner el tono de seriedad tipo científico-adoctrinador al que recurro a veces) Reconozco que yo también fui prematuro en este sentido, y aunque no por ello me vi afectado de un modo irreversible, si debo aceptar que quizá ahora, de no haber fumado tantos porros tendría mejor memoria. De hecho, me pongo a escribir ahora porqué me ocurre muchas veces de olvidarme de ideas que vinieron a mi cabeza; por ese motivo, siempre intento tener algún papel y bolígrafo cerca, o llevar una libreta encima, aunque hay que superar la pereza muchas veces para levantarse e ir en su busqueda. Puede que sea falta de conocimiento de uno mismo, ya que me suelo decir que no me voy a olvidar, aunque la realidad es que sí lo sé; es la pereza la que me convence de que no lo sé, de que me voy a acordar: “¿Cómo voy a olvidarme de esto, con lo bueno que es? Pienso.” “Si es genial –constato, claudicando a mi vanidad-.” ¿Cuántas buenas ideas se habrán escapado por culpa de mi memoria o de no anotarlas debidamente (o de mi vanidad)? Sin duda alguna que ahí entran en juego los efectos del cannabis, que ya no uso, pero que aún actúan. Lo malo es que no sé que parte se debe a ello y que parte a mi propia torpeza o defección genética en el acto de memorizar; al no poder comparar con un yo “sin haber fumado porros” no puedo analizarlo objetivamente, pero la verdad es que no me preocupa en exceso. La memoria es algo que se ejercita y que puede mejorarse ...según Brain Training). Pero en fin, que lo cierto es que me he puesto a escribir porqué ayer se me ocurrió algo genial que no anoté, sucedió antes de irme a dormir, y en aquél momento la pereza si que era monumental, insuperable. Pero lo que me jode más de todo es que nunca me acuerdo de la idea pero siempre de que la tuve (que por otra parte me hizo escribir ahora, lo cual es bueno, ¿o no?), lo que incrementa aún más si cabe el sentimiento de frustración en mí; luego estoy dándole vueltas a lo olvidado una y otra vez a ver si lo encuentro por ahí archivado…cosa que casi nunca sucede. Bueno, una vez me acuerdo que me acordé, en la ducha. Por supuesto que no lo anoté (¿que queréis? Estaba metido en la ducha) y se me olvidó. ¿Que mala pata verdad? ¿No será que los porros actúan sobre las ideas pero en cambio, para putearnos un poco, dejan intacta a la parte que permite que nos acordemos que un día, lejano o no, tuvimos ideas? ¡Encima! Por lo menos si no nos acordáramos ni de una cosa ni de otra ni nos lo plantearíamos…yo como sí sufro acordándome de que no me acuerdo, voy a seguir con mi boli y mi libreta pegados...a pesar de mi pereza.


Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado.

Juan Ramón Jiménez

anomalías habituales © 2009