let's call the all thing off

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14/11/06

Últimamente se me ocurren infinidad de cosas para escribir; mirando por la ventana, escuchando a alguien hablar, en un bar mirando las cosas colgadas en la pared, fumándome un porro (ahí especialmente), incluso simplemente pensando, en el metro, caminando, escuchando música,…Y eso, a pesar de no anotar todo lo que me pasa por la cabeza, se va acumulando dentro de mí y a medida que crecen la ideas van incitándome cada vez más intensamente para que construya al fin algo con ellas. Son como señales que van llegando a mi consciencia para que reaccione y no lo deje pasar; para que lo utilice.
Pero al fin lo que me sucede, como suceden muchas cosas en la vida que cuando uno puede no quiere y al revés, ahora no tengo tiempo para escribir nada. De hecho, no me salen las cuentas del porqué no consigo ahorrar un poco de tiempo para esto. Supongo que me está sucediendo con muchas más cosas en las que querría dedicar una parcela de mi día y a las que no puedo atender.
Dicen que es algo cíclico, que siempre volvemos al mismo punto: en mi caso, entre otros, cíclicamente me sacude la idea del Tiempo, o la pregunta con las mil respuestas y el millón de dudas. Y siempre me jode pensar en él porqué se que precisamente es perderlo, es como pensar en alguien conocido con quien siempre quisiste acostarte porqué querrías verle desnudo, descubrir toda su forma y disfrutar de su esencia, pero ese alguien, tan amable y cercano como de costumbre, siempre te rechazó y te quedaste a medias: le conoces bien pero no lo suficiente, y te agota y te frustra no poderle ver en todo su ser. Y bien, así es el Tiempo: alguien a quien te follarías porque siempre le tienes ahí, metiéndose en tu vida e influyendo en ella, pero que cuando te giras y te acercas para tocarle, se aparte y te espeta irónico: “no, si somos solo amigos”.


Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado.

Juan Ramón Jiménez

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