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Carta a ti mismo

2c

2/1/08

Como consecuencia al resultado obvio que yo eficazmente predije, voy a reflejar el descenso de tu valoración en un total de dos días de pesimismo y de ensimismamiento en las leves posibilidades de éxito sexual inmediato.

No es que pretenda siempre despertar los peores temores con mis elucubraciones fatalistas, pero hace ya mucho tiempo te advertí que mis consejos, siempre de prudencia y moderación, están fundamentados en el bien que nos une y nos hace un todo: el propio.

Sin embargo, tu obstinación por retarme con asiduidad han llegado demasiado lejos; las mejoras sustantivas que como uno que somos hemos alcanzado no son motivo suficiente para arriesgar todo el capital logrado a una jugada que de antemano, como bien sabes, teníamos perdida.

Y ahora, me preguntas, vamos a replantar de nuevo. Sí. Y evidentemente -sobre eso se fundamenta mi mayor queja-, voy a tener que ser yo, como siempre, quien evidencie, a base de mucho repetírtelo, primero un poco, después constantemente, que todo lo que hicimos sigue ahí. No por un mal negocio perdimos todo el grano. Hay menos, pero está ahí. El método lo perfeccionamos, así que recuperarnos va a ser más fácil ahora.

Esta es mi primera carta querido compañero. El primer consejo es el siguiente: no pretendas alejarte de mi, no quieras borrar la importancia que merezco por qué yo soy quien tu eres: el filtro de tus valores y la opinión de ti mismo. Es bueno que aprendas, en tiempos de excedencia y abundancia, que no soy más que un juez capaz de mejorar la opinión propia gracias a ti, pero no es recomendable, como comprobaste anteayer, pensar que ya nada te afecta, que conseguiste la invulnerabilidad. Aún debes aprender a valorarme en justa medida.

Recuerda que solo los niños y los viejos puros son invulnerables ante mi.


Primera carta después de todo, dos de enero de 2008

Tu ego

Sex, lies and videotapes

2c

12/12/07

El mundo se construye a partir de estereotipos. El otro día, mientras Juan Palomo se guisaba unos macarrones, yo pensaba en la verdad que nos traiciona. Y me decía:

Los pijos hablan con la "a", los gays son exageradamente promiscuos; no conozco historia de gays sin menos de dos, los ingenieros no tienen capacidad de abstracción, en cambio (convencido): los fumetas hablan del significado de la vida, del universo, de las virtudes y los defectos, de la hipocresía del mundo, del alma vanidosa, de las noches mágicas, y llegan a confesar un pecado, revivir el pasado, llorar de la risa, hasta puede que consigan ver el futuro, soñar un destino presente, recuperar la sonrisa oculta...

Eso me decía...sí...el otro día, ahí tumbado, bien doblado.

¿En qué nos hace mejores ver el interior de la cebolla si ya intuimos lo que finalmente comprobamos?


Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado.

Juan Ramón Jiménez

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