Freebop!!

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15/7/08

Andaba conociendo el fondo a lo que acontecía; era capaz de sentir mi impulso por escribir, la necesidad de contar lo que decía conocer.

Un cómodo lugar donde disfrutar de tardes que se vuelven noches en cines de películas antiguas, conversaciones de opiniones de la vida que se discuten y enfrentan. Palabras que quieren decir aquello incapaz de reconocer. Reconciliaciones a tiempo de darse cuenta de lo que realmente importa; y es que todo el mundo piensa las mismas cosas, así que lo que escribo también lo piensa quien lo lee, por tanto sabe que aquello que realmente importa es lo que más peso tiene, y si le quiero, a pesar de enormes egos y envidias y temores sin demasiada razón que la pura admiración, es por todo lo demás que nos une y nos comunica a un nivel especial, telepático, profundamente arraigado en nuestro ser y por ello difícil de reconocer lo que conduce a la necesidad, fruta maldita del amor pero insaciable vencedora de la irracional racionalidad.

Así delato la inconformidad de mi Yo: que se niega a mostrar lo que mi mente empeña en destripar aquí, entre sueños y curiosos extraños (y no tanto, ocultos), mentes deseosas de cosas extrañas que parezcan propias, enfermedades ajenas de padecidos síntomas que se atreven a leer, pero quizá no a reconocer. Un cómodo lugar...

Pozo

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12/7/08

Ella mira, habla y bebe: rodeados de aburridos viejos divertidos de apacibles tardes con bancos en sombra y nimias conversaciones; de los gritos y lamentos no puede evitar sentirse sentirse mal y acaba por meterse en la basura, removiendo cajas y cartones en busca de un pequeño monedero con enorme (dice) dinero que espera pacientemente (y a salvo) a ser encontrado por el viejo de gafas oscuras que remueve en esas cosas que no son suyas (que después del hallázgo se siente como Superman al rescate). Ni las “gracias por todo” pueden pronunciarse en la mente demente de una vieja cual misión existencial, desde el momento actual, no es otra que llamar atención, como siempre hizo, tal como siempre hará, solo que ella se siente mal por que la otra es vieja y por eso la ayuda; aunque termine apestada por la mierda de mentira que la vieja que dijo “tiré” su puto monedero en el abismo de la senilidad, por que se compadece (impregnado virtuosismo católico de débiles) de la vejez. Quizá lo piense otra vez más y no repita “hacen conmigo lo que quieren” (por ser viejos) o siga metida en contenedores de papel cartón, cajas y monederos invisibles con verdes y azules billetes y viejas sin “gracias” con cojeras y atenciones deficitarias que nunca fueron suplidas como la que es tan joven y más que yo que no puede más que llorar por su propia infelicidad si los demás no le dan cobijo en la negatividad de sentirse infeliz y ser feliz (solo) cuando los demás lo son igual de poco.

La pena se ahoga en los meos de Barcelona

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9/7/08

Se creen que pueden alcanzar lo más alto sin pisar primero lo más sucio y ruin, sentir el miedo al precipicio o la sed de manantiales lejanos; la redención sin dolor no existe. Pues ¡ah! amigo: ¿acaso creías en la sagrada libertad? Así como el borracho cede y termina tirado en un escalón meándose encima mientras le roban el dinero que no tiene y la botella que necesita, el orgasmo no se alcanza sin el sufrimiento de la frustración, sin la insistencia ni la convicción del fracaso anterior. No hay gloria sin pena como no hay cordura sin locura, pero tampoco las calles de esta Barcelona sofisticada, altiva, de calles apestosas en madrugadas revoltosas ni tan siquiera los aros de rapadas mujeres con tajantes rostros que pretenden vivir objetivos distintos ni dementes perdidos con chubasqueros rojos en pleno verano y en busca y captura " si lo ven llamen y gracias por su colaboración" van a ser capaces de resolver tu duda de si es locura ni tan siquiera de si es cordura.

Ideas afines

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8/7/08

He visto derrumbarse a los mayores genios terrenales delante de mis ojos, sin que nadie pudiera hacer nada por detenerles, nadie les pudiera distraer, más que empujarles hacia su propia esencia, su propia locura,

que lo dejaron todo y se fueron por faldas y sueños confusos, irrefrenables deseos, pasiones y ambiciones de presente, siluetas de agradables destinos,

que atrajeron la suerte y se la hicieron suya, contagiando a destajo a los que a su estela amarraba, disparando convincentes verdades e imágenes congeladas,

que suplicaron por separarse de inseparables amigos, deseándoles a su lado por el resto de sus días, sufriendo insomnio de su droga ausente,

que les cayeron aludes de montes furiosos, se ahogaron de su propio aliento pensando en su fin y en nada más que dicen que piensas, fueron rescatados y lloraron lloraron lloraron y bajaban bajaban bajaban con solo los dedos inertes,

que pensaron en decepcionantes pasados y no concedieron prometedores presentes, dudaron siglos y decidieron pasar, escogiendo su lejanía,

que confiaron y les mintieron en desecas tierras, aunque les quisieron y los amaron y se sintieron recompensados, pero que semejantemente marcharon,

que luchan por construir y volver a empezar, aprendiendo por primera vez a sentirse solas, creciendo, desesperando menos,

que quisieron subir y por no hablar ni convencer no lo hicieron aún pudiendo, aceptaron resignadas oscuras voluntades, decisiones ajenas

que hablaban y hablaban y contaban y cautivaban de tanto hablar, sintiendo querer vivir lo que hablaban, escribir lo que hablaban, llorar lo que hablaban, seguir escuchando lo que hablabas,

que se perdieron por Berlín, Londres, Manchester, Ámsterdam y su ciudad, decidiendo aún por lo fácil, decidir después, y quedaron tambien en el camino,

que tiraron montañas de páginas recuperando crisis y malentendidos, pero que inconscientes estaban allí los aullidos,

que incitaron a levantarse de la cama y crear, arte o lo que creía arte, solo con palabras de meses de viaje y gente y kilómetros,

que pudieron ver mucho más allá que los ventanales urbanos, mareados por la immensidad de desiertos mejicanos, las manos llenas de oportunidades,

que mantuvieron silencios repentinos y tuvieron hijos en secreto, lejos muy lejos, hasta volver sin parecer escueto,

para por fin quedarse o largarse y no volver a sentir y soñar y en fin seguir perdidos, locos y esencia.

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2/7/08

Rogelio acababa de tener una de esas revelaciones que le permitieron subir un peldaño en sus aspiraciones existenciales; una de esas en que el optimismo no era una opción, sino la condición.

En una nocturna vuelta a casa en ciclo...

la fugacidad de la vida no le parecía inconveniente alguno; la fuerza por Hacer hacían de él alguien invencible. Era más que nunca en esos momentos de plenitud, de jodida conciencia real, espiritual, cuando sus ambiciones eran mejor llevadas a cabo. Alcanzaba lo más superfluo, cotidiano y banal, hasta lo inalcanzable, lo que alguna vez soñaba en arrimar: amores platónicos, historias de las que respirar. Entonces era capaz de desnudar con la imaginación al más común transeúnte, desbordar de Hacer del humo más limpio. En fin, Crear.

Por encima de respuestas nulas (por coqueterías absurdas, parvularias) que no conducen a nada más que a desanimadas continuaciones, compañeras hambrientas de suicidios trucados, rumanas de parcas sonrisas que trabajan y viajan y responden y esconden, precipicios de venezolanas catalanas resueltos en conversaciones abstractas

Por encima de todo eso radica esa capacidad por sobreponerse a cualquier injerencia nociva, chupando lo oblicuo y desarrollando lo positivo. Mmmmm, que riiico!

Entonces la mirada argentina al bull dog francés negándose a proseguir su penitente camino, la mirada del resignado e impotente homosexual tímido que sujeta la correa del animal -de pie y parado- y que un argentino al pasar suelte "será hijoputa ché" mirando al perro y Rogelio volando con la bici y soltando una enorme carcajada al paso le convencen aún más de lo que otra vez Siente.


Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado.

Juan Ramón Jiménez

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